La familia Lechinni logró detectar adyacencias a su negocio tradicional, ocupando los desechos de las vacas y sus capacidades ya instaladas para hacer su proceso productivo mucho más rentable
En una granja las vacas se alimentan constantemente y, por lo tanto, generan grandes cantidades de bosta. Con fondos provenientes del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la familia Lechinni logró transformar estos kilos de desecho en un excelente fertilizante para terrenos antes incultivables y en un generador de biogás con el cual pueden reducir las emisiones tóxicas al medio ambiente y aprovecharlo como combustible para su granja.
El biogás es una mezcla de metano y dióxido de carbono, producido por la fermentación bacteriana de residuos orgánicos, que se utiliza como combustible.
Hace ya casi dos años que el tambo de los Lechinni forma parte de las 6 granjas uruguayas que utilizan el excremento producido por sus vacas para generar biogás, debido a su fertilización, para luego utilizarlo como un poderoso fertilizante que les ha permitido cultivar en zonas donde, pese a haber intentado con diferentes tipos de fertilizantes químicos, no habían tenido éxito.
El uso de esta técnica ha permitido a la familia Lechinni un mejor aprovechamiento de sus capacidades productivas, lo que ha llevado a una mayor rentabilidad de su granja.
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